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EL FACILITADOR SISTÉMICO |  José Rivera Flores  


 

A lo largo de 18 años, he tenido la oportunidad de trabajar en los lugares más excepcionales y disímiles a imaginar. En todos ellos, las variables de mi actividad como facilitador han sufrido diversas mutaciones que me ha permitido entender el funcionamiento de sistemas muy sencillos en su concepción inicial y sumamente complicados en su operatividad. Es decir, el factor humano requiere de múltiples atenciones de manera simultánea.

 

Veamos a detalle: te ha pasado que en ocasiones independientemente de lo acertado de tu rapport, de lo extraordinario y probado de tu dinámica, los resultados son desconsoladores, - parece que no impactaste lo suficiente -, mientras unos son mentalmente azules y aceptan los retos, otros verdes se orientan al desarrollo y los rojos esperan mayor agresividad en tus comentarios, aún así, y atendiendo a todos, no impactas... algo pasa y no necesariamente es tu técnica de facilitador; quizás sea el momento oportuno para meditar en nuestro papel, sobre todo que cuando aplicas tus dinámicas de integración, parece que están más desintegrados que al principio, o bien, que cuando generas - un ganar ganar - o liderazgo en el grupo, no estás satisfecho con los resultados, es momento de cambiar al enfoque sistémico.

 

Un facilitador moderno, debe tener la visión suficiente para entender que los resultados de su actividad, deben quedar garantizados plenamente y no sólo para el que nos contrató o para quienes recibieron nuestra temática y experiencia, nos debe dejar totalmente satisfechos a nosotros mismos.

 

En 1993 fui contratado por una empresa que tenía diversos problemas de “integración”. Me decían que nadie se llevaba con nadie, que entre departamentos la coordinación para las actividades era prácticamente imposible, la efectividad era casi nula y obviamente el logro de metas y objetivos estaba limitado.

 

Cabe señalar que esta información la recibí del gerente general, avalada por los gerentes de área en una pequeña reunión que mantuvimos en sus oficinas.  Recuerdo muy bien, que por la urgencia que tenían, me pidieron que me avocara de inmediato a darles una sesión de integración al día siguiente de nuestra reunión y que continuara con el plan de saneamiento mágico de la empresa, por cierto era el mes de febrero y al tratarse de una empresa de temporada, ya debían de haber iniciado con la producción, que debería estar terminada en el mes de septiembre para su distribución a nivel nacional e internacional. 

 

La sesión transcurrió con algunos tumbos valorando por su parte las buenas intenciones de quien esto escribe, pero ya había un gran fastidio en todos ellos, contrario a lo que pudiera suponerse y por lo que pude percibir todos se llevaban de maravilla. Solicité previa autorización de la gerencia, me mostraran los reportes de producción, almacenes etc., los tenían listos y a la mano, pregunte en diversas formas acerca de la interacción y estaba de maravilla, aún con los gerentes a la distancia respectiva, entonces que pasaba, estudiamos a Covey, Carnegie, etc., etc. No pasaba nada, estábamos por finalizar el mes y tenía yo a toda la planta debidamente capacitada en cuanto a técnicas y dinámicas que estuvieron a la mano, pero no pasaba nada. Con cierta desesperación de quien esto cuenta, se me ocurrió como última carta (pues no se me ocurría nada), parar la labores de la planta por dos horas... total, más tiempo perdido, ya ni se notaba.   Pues bien, me concedieron el permiso y recorrimos la planta. No era una planta enorme, pero si de importante tamaño. 

 

En el recorrido fui preguntando sobre las actividades de cada uno, sobre esto, lo otro, preguntas de todo tipo, en eso estábamos cuando, en la parte trasera de una nave, había un montón de desperdicio y basura, que según me explicaría después, la recogería una compañía especializada.

 

Seguimos nuestro recorrido no observé nada anormal en apariencia, por la noche al hacer mis notas y retroalimentación de lo ocurrido, reparé en un detalle por demás insignificante, pero que llamó fuertemente mi atención. Durante el recorrido observé que al pasar junto al montón de desperdicio todos los que venían a mi espalda, hicieron una curva tratando de evitar pasar a menos de un metro de los trozos de plástico hilo etc. que ahí se apilaban, considerarlo un elemento que afectaba la visual era importante, auque no representaba ningún riesgo para la salud o la integridad física de los trabajadores, no obstante al día siguiente me di a la tarea de entender e investigar sobre el asunto. 

 

Resulta que hacia más de 5 años, ocurrió un accidente en ese lugar, por alguna razón extraña, un trabajador cayó en la basura, sufrió cortadas muy severas e infecciones que le ocasionaron la pérdida de la vida. Hay que señalar que los materiales de ese tiempo eran completamente diferentes a los que en esa actualidad se usaban y que de los obreros y personal de dirección de aquellos días quedaba menos del 5%. Pero esto que tiene que ver con el problema actual, resulta que en ese tiempo los trabajadores de la planta protestaron severamente con los altos directivos sobre el particular.  Al parecer el trabajador ya padecía de una serie de enfermedades que se le agravaron o manifestaron con la caída, no así por los materiales ahí depositados; nadie hizo caso de las protestas.  La planta continuo trabajando y poco a poco la gente se fue separando de la empresa, en parte por como consecuencia de lo sucedido y por una natural rotación, sin embargo la petición nunca fue atendida. El tiempo pasó y en lugar de que esto quedará en el olvido, tomó más fuerza y paso a ser parte de las leyendas propias de la cultura organizacional que a la vez hablaba de una desatención de la gerencia.

 

Con mis conclusiones en la mano, expuse parte de mi información a la gerencia, con la finalidad de sondear las circunstancias.  Casi nadie conocía del asunto y solo una o dos personas sabían de este, pero lo tenían en el completo olvido. Entregué resultados y solicite a la gerencia el retiro de la basura, la ubicación de un nuevo lugar para ella y por último realizamos una dinámica de cierre en el lugar exacto de los hechos relatados. La gerencia estaba incrédula y me propusieron los siguiente: no me pagarían hasta después de un mes.   Si las cosas cambiaban, aunque fuera en pequeñas proporciones, me pagarían lo acordado, pero si cambiaban notoriamente, los honorarios se duplicarían y se agregaría un bono según la productividad alcanzada de acuerdo a sus indicadores. No les platico más, solo les digo que al mes estrene auto nuevo.

 

Recibí una gran lección, nuestra labor no es limitada, aprendí a ver el todo en su conjunto, supe que los problemas de hoy derivan de las soluciones de ayer, que cuanto más se presiona, más presiona el sistema.  Aprendí que la cura puede ser peor que la enfermedad, los querían curar con cursos… y cursos… y cursos, la causa y el efecto no están próximos en el tiempo y el espacio, habían 5 años entre uno y otro, los cambios pequeños pueden producir resultados grandes, pero las zonas de mayor apalancamiento a menudo, son las menos obvias,  todo se redujo a retirar un montón de basura.

 

El pensamiento sistémico también enseña que los actos pequeños y bien focalizados, a veces producen mejoras significativas y duraderas, si se realizan en el sitio apropiado.

 

José Rivera Flores

Expresión - Líderes en comunicación organizacional y personal

México, América del Norte, 2008

 


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