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LA TRANSFORMACIÓN

DE LAS INDUSTRIAS CULTURALES EN

INDUSTRIAS EDUCATIVAS CON LA DIGITALIZACIÓN  |  Claudio Rama 


 

El nuevo escenario de la digitalización está transformando la dinámica cultural con el desarrollo de una nueva fase marcada por el pasaje de las industrias culturas a las industrias digitales. Estas nuevas tecnologías además de transformar las modalidades preexistentes de expresión de la cultura a través de las industrias culturales, crean nuevas modalidades y formatos de producción, distribución y consumo de bienes y servicios culturales, entre los cuales dominantemente destaca la red de Internet y la convergencia digital a través de los multimedia. En el marco de ésta nueva etapa de la cultura, los desarrollos tecnológicos a través de Internet y de los nuevos bienes culturales digitales, están planteando la confluencia entre la educación y la cultura y promoviendo en esta convergencia, tanto la virtualización de la educación como el desarrollo de las industrias culturales digitales con contenidos y dinámicas educativas de tipo interactivas que nos pudieran permitir hablar del nacimiento de las industrias educativas, y cuya expresión más significativa es la educación virtual.

 

Índice

1.- De la cultura presencial a la cultura industrial

2.- El desarrollo de Internet como nueva industria cultural.

3.- La confluencia de cultura y educación.

4.- El nacimiento de la industria educativa.

5.- El nuevo paradigma educativo.

 

1. De la Cultura presencial a la cultura industrial | La cultura se transformó radicalmente a inicios del siglo XX en el marco de la gestación de la sociedad industrial (i). La aparición de las tecnologías de serialización, la producción en masa de unidades idénticamente iguales formulada en la cadena de montaje se generalizó a todos los sectores productivos, permitiendo la masificación de los tradicionales servicios culturales a través del acceso a través de los bienes. Sí, la cultura, cuya producción era básicamente de carácter artesanal, se expandió globalmente, y permitió sentar una nueva geografía en los accesos culturales. Tales cambios, no se redujeron exclusivamente a los productos preexistentes, sino que permitió la irrupción de nuevas industrias culturales como el disco, sobre la cual estableció su serialización. Pero al mismo tiempo que se consolidaron las industrias culturales a partir de su serialización y se pasó de bienes únicos a bienes de tipo de prototipos con reproducción posterior, la nueva sociedad industrial creo un nuevo subsector cultural con la aparición de los medios de comunicación electrónicos. La radio, la televisión y el telégrafo, constituyeron los nuevos sectores que se crearon en el marco del modelo industrial, que si bien técnicamente son servicios, y por ende con sus especificidades, siempre se englobaron en el complejo de las industrias culturales.

 

Esta nueva realidad permitió la masificación de los accesos a la cultura, con su compleja discusión expresada en el debate que promovió la Escuela de Frankfurt, con dos posiciones claramente definidas a favor y en contra. El sector también se dividió en uno de bienes y otro de servicios culturales, ambos como parte de las industrias culturales. Mientras el primero se masificó a partir de la serialización que creo la industrialización, el otro, el de los medios hertziano era no presencial, nuevo, con sus propias especificidades diferenciadas por sus envases, por la forma de entrega etérea a través de aparatos de decodificación y un financiamiento indirecto al consumo a través de la publicidad, gracias al cual se podía acceder a las manifestaciones culturales presenciales.

 

Así, medios de comunicación y bienes culturales mantuvieron un desarrollo separado a pesar de sus propias especificidades compartidas, y en tal sentido se desarrollaron dinámicas de comercialización, modalidades de gestión, unidades empresariales y políticas, altamente diferenciadas.

 

Cada una tuvo sus propias lógicas de evolución. La industria editorial asociada a un modelo de stocks de cobertura mundial con pocos avances y únicamente focalizados en modalidades de comercialización o de calidad de la impresión; la industria del disco asociada a la calidad de sus envases y al desarrollo de estos en calidad, costos y capacidad de almacenaje con producción nacional sujeta al otorgamiento de licencias de reproducción local; la industria fotográfica y cinematográfica asociada al cambio de sus soportes y a canales globales de comercialización; las industrias hertzianas con fronteras nacionales a partir del desarrollo de mejores equipamiento de codificación y de decodificación con mejor precisión, color y sonido. Tales procesos fueron estables en el marco del modelo tecnológico analógico hasta la irrupción del proceso de digitalización que cambió significativamente todo el panorama de las industrias culturales, al incorporarse la convergencia digital, al ampliarse su cobertura con una dimensión global y al crearse nuevos envases.

 

Es una verdadera revolución la que se produce en las industrias culturales a escala global con la irrupción de estas tecnologías. Por una parte los contenidos se digitalizan. Del disco, la cinta de video, el negativo, o el papel se pasa a soportes digitales. Pero además, los propios equipamientos de reproducción de la realidad, de codificación y de decodificación se digitalizan. Esos equipos que son aparatos dotados de un procedimiento mecánico, también se digitalizan, transformándose en software, siendo uno de los más desarrollados el de grabación y de allí el impacto que tiene en la industria cultural tradicional.

 

Pero además, y fundamentalmente, la revolución digital posibilitó la creación de un nuevo sector (Internet) al interior de las industrias culturales que ha permitido comenzar a cambiar los anteriores mecanismos de producción, distribución, intercambio y consumo de contenidos culturales. Pero la red no sólo se agrega y complejiza el panorama de las llamadas industrias culturales, sino que permite, finalmente, el encuentro entre cultura y educación, y sienta las bases de la posible transformación de las industrias culturales en industrias educativas.

 

2. El desarrollo y la evolución de Internet como nueva industria cultural | Internet no es sólo un medio de comunicación sino que cada vez en tanto estructura de nodos conectados con contenidos simbólicos, es la nueva industria cultural global formada al calor de la digitalización. Si en algunos momentos iniciales pudo ser considerada como una industria de nuevo tipo, su evolución posterior mostró su clara caracterización como integrante de la familia de las industrias culturales. Es una nueva industria por su lenguaje creativo de tipo informático que hoy está asimilada a la protección de las leyes de propiedad intelectual, por su modalidad de suministro a través de redes comunicacionales tanto hertzianas como alambica, por el requerimiento de equipamientos de decodificación para acceder a su consumo, así como por sus modalidades de financiamiento de tipo abono, pay-per-view o publicitarios.

 

Estos fueron los ejes de la primera fase de Internet, la web 1.0, que tenia como centro una lógica de comunicación en red en la cual por un lado había proveedores de información y por la otra, consumidores. Era una típica industria cultural con pocos intermediarios y altos costos de incorporación de contenidos a la red. Funcionaba en una lógica como industria cultural tradicional de tipo hertziana con fuertes asimetría entre los diversos actores pero no en el contexto de la Galaxia Gutemberg sino de la Galaxia Internet al decir de Castells. Sin embargo, la red de Internet ha tenido una evolución muy rápida como resultado del desarrollo de nuevas tecnologías de comunicación de tipo peer-to-peer que están permitiendo la conexión de los internautas y conformando una red que no tiene separadamente emisores y receptores fijos, sino una serie de nodos que se comportan simultáneamente como clientes y como servidores de los demás nodos de la red, en un modelo que contrasta con el modelo anterior cliente-servidor el cual se rige por una arquitectura monolítica donde no hay distribución de tareas entre sí, sino solo una simple comunicación entre un usuario y una terminal en donde los actores no pueden cambiar sus roles. La nueva red, conceptualizada como web 2.0 y que convive con la anterior como un sistema complementario, o alternativo, está permitiendo la aparición de nuevas modalidades de comunicación que están implicando cambios en el uso de la red y un incremento de los niveles de participación y de interacciones entre las personas. Este nuevo momento, además, está permitiendo la confluencia entre educación y cultura, contribuyendo tanto a la virtualización en curso de la enseñanza como a la transformación de las industrias culturales en industrias educativas a través de la digitalización.

 

Dinámicas pedagógicas interactivas, grupos de investigación colaborativos, esquemas de creación intelectual multimedia, software educativo en red, evaluaciones de los aprendizajes permanentes, acompañamientos virtuales a la movilidad académica, etc. Estas dinámicas de aprendizaje que permiten la web 2.0, están significando una expansión de las redes promovidas por la tecnología digital de los intercambios abiertos de información y que supera los restrictivos muros de la protección intelectual que penaliza los intercambios abiertos de información y conocimiento. La Internet ha abierto el espacio de intercambio masivo de todo tipo de archivos de música, textos, planillas, fotos, videos, etc., entre las personas, y que al desarrollar software abiertos e interactivos, modelan escenarios democratizadores de esta industria cultural y promueven que esta se digitalice, superando así la exclusiva y restrictiva acepción de estas industrias como un sector objeto de difusión de bienes y servicios protegidos por el derecho autoral.

 

El desarrollo reciente de diversas plataformas y de software de trabajo colaborativo o de subida directa por parte de los creadores de contenidos simbólicos, a la red, y la posibilidad de autorizar su libre o su restrictivo uso y también violar las normas de propiedad autoral a través de compartir archivos, están significando una enorme expansión en la cantidad de contenidos que existen en la Red. Ello además incrementa el propio valor de la red, facilita nuevos escenarios de financiamiento, y amplia la capacidad creativa en libertad. Es lógico pensar que muchos vean en esta nueva realidad la utopía de la sociedad informada y comunicada.

 

La democratización de la red es la derivación de las tecnologías informáticas, de la continua reducción de los costos de almacenamiento, memoria y conexión, y permite su consolidación como mercados publicitarios digitales mundiales de bajos costos y altamente segmentados. Internet ha tenido fuertes discusiones sobre su financiamiento. En su primera fase se financió a través de capitales de riesgo y valorizaciones de bolsa en lo que fue la burbuja de las punto.com de los noventa. Luego de su consolidación como red de nodos descentralizados, se abrió el camino a la diferenciación de los contenidos y al mismo tiempo a la masificación de su acceso facilitando servicios y usos locales. Ello ha reforzado su rol como eje de información y ha promovido amplios beneficios derivados del acceso a la información en tiempo real, que han permitido un abaratamiento de los costos de la información y reducir la tradicional asimetría entre los agentes económicos al permitir socializar la información a bajos costos. Adicionalmente se expandió como resultado de la Ley de Moore que establece que cada dieciocho meses se duplica la capacidad de procesamientos de los ordenadores (chips), mientras que a la vez los costos se mantienen constantes como resultado de la miniaturización de los circuitos y de la capacidad de incorporar más circuitos en un único chip que también redundó en la caída de los costos de los equipamientos. Finalmente su expansión llevó a la ley de Metcalfe, que establece que el valor de la red aumenta en proporción al cuadrado del número de nodos (usuarios) dando más valor a todos los contenidos. La expansión de la red y el incremento de las conexiones, junto a la caída de los costos de almacenamiento y procesamiento han abaratado el valor de Internet y facilitado la aplicación de modalidades digitales de enseñanza en red al permitir los altos niveles de especialización de contenidos que tienen los aprendizajes. La masificación también a permitido una ecuación económica sobre la cual se basa la red en un financiamiento publicitario a escala global asociado a una casi infinita segmentación y de interacciones personalizadas a través de aplicaciones informáticas, y por ende a un posicionamiento competitivo en tanto medio de comunicación interactivo mucho más eficiente que las tradicionales industrias hertzianas.

 

La web 2.0 avanza en este camino y tiene su soporte en desarrollos de hardware y de software más baratos, más amigables al estandarizarse, más segmentados por ser aplicaciones sobre bases de datos masivas de uso personal, y que además permiten compartir textos y otras modalidades multimedia en escenarios como los blog, slideshare, wiki, youtube, y otros software de base web que no requieren de webmaster, así como modalidades de trabajo colaborativo como wiki, y modalidades de expresión de contenidos de imágenes en movimiento como youtube, y fotos y imágenes visuales como flickr y slideshare, lo cual reposiciona a Internet como una estructura de comunicación interpersonal mediada por tecnologías.

 

3. La confluencia de la cultura y educación con la digitalización | Estas modalidades han permitido avanzar hacia una industria cultural crecientemente más educativa y segmentada. La Red se está consolidando además como la gran biblioteca mundial en un proceso que derivará en lo que algunos autores ya llaman la web 3.0, la web semántica en la cual los buscadores serán más eficientes, ya que las diversas etiquetas (descriptores o catalogaciones en el lenguaje bibliotecario), están siendo colocadas por los propios creadores en sus blog, wiki, slideshare, youtube, etc., con lo cual facilitan el rastreo de los buscadores de empresas como Google, Yahoo, etc., como respuesta a las necesidades derivadas del exceso de información y las modalidades de agrupamiento no en función de descriptores temáticos, sino simplemente de palabras, muchas veces huecas, al interior de los textos en la red.

 

En este proceso de cambios rápidos que se están desarrollando en la web, muchos indicadores parecen mostrar ese pasaje desde su exclusividad como industria cultural para estructurarse como sector de apoyo a la educación por su segmentación temática, por la pluralidad de mecanismos de información, por los mecanismos de búsqueda, así como por la valorización de los contenidos por la creciente presencia de contenidos sin derechos patrimoniales. Los medios de comunicación hertzianos tradicionales carecen de interactividad y tienen muy bajos niveles de segmentación e interacción dado su carácter masivo. Inclusive su control sobre los derechos autorales, dificultaba su uso individual. Internet creó una fácil accesibilidad, una fuerte segmentación y permitió una sobresaturación de información caótica que derivó en una tendencia hacia la mercantilización de accesos selectivos a bases de datos de calidad. La falta de interacción, que es una de las mayores separaciones entre el mundo de la educación y el mundo de la cultura, en su comienzo la acercaba más a una dinámica de una industria cultural tradicional que a una lógica educativa. Mientras que la cultura no requiere interacción ya que es básicamente un proceso de comunicación donde la decodificación del mensaje es personal y diferenciada, la educación si requiere la interacción entre el emisor y el receptor y una dinámica de grupo entre los receptores. Las teorías constructivistas que refieren que el aprendizaje finalmente es personal y que hacen recaer la pregunta y el intercambio en los ejes de los procesos de aprendizaje, nos muestran claramente la distinción entre cultura y educación. La evolución de Internet hacia una dinámica que permite la interacción está pudiendo avanzar a mayores escenarios de masificación y segmentación pero crecientemente ordenados y clasificados por sus propios creadores y con fuertes niveles de interacción y dinámicas de grupos selectivas, que tienen una mayor incidencia en los procesos de aprendizaje. La nueva web 2.0 se acerca a tener un rol educativo destacado por la gratuidad y el bajo costo de acceso a los contenidos, el fácil aprendizaje y la poca capacitación para su uso, su estructura orientada al intercambio, su alta segmentación, la existencia de mecanismos de interacción que permiten la construcción de saberes colectivos en red. Ella además introduce un mecanismo de financiamiento y dirime una compleja discusión de los últimos años entre aquellas personas que visualizaban que la Internet de calidad se financiaría a través de múltiples sistemas de abono, y apenas unos pocos portales que los concentraban, y muchas otras personas que soñaban y esperaban la reproducción de los mecanismos de financiamiento de la televisión abierta, más allá de su etapa de instalación que como referimos se financió a través de las bolsas. Este debate quedó laudado por Google, y el desarrollo de la publicidad segmentada en función de los niveles temáticos de las consultas. Otra de las genialidades de Google, en tanto ordenador de la biblioteca mundial, fue demostrar la viabilidad y lograr crear un mecanismo de financiamiento global basado en una publicidad, altamente segmentada, con bajos costos de colocación y producción, que ha permitido crear amplias comunidades colaborativas en red y comenzar a cambiar las modalidades de acceso al financiamiento para muchos creadores.

 

La introducción de los software de trabajo colaborativo constituye el verdadero desarrollo de Internet, al permitir el pasaje desde una industria cultural hacia una industria educativa. Las tradicionales industrias culturales se caracterizan, no sólo por ser estructuras de transferencia de contenidos simbólicos mediados por el derecho de autor, sino por su carácter masivo, no segmentado, unívoco y altamente costosa. En las industrias culturales la lógica se basa en que unos trasmiten información y los otros la reciben, en la existencia de originales y copias, entre espectáculos en vivo y retransmisiones. Internet ha sido el instrumento de transición desde la lógica de las industrias culturales hacia una lógica diferenciada por los niveles de interacción, por su estructura sin fronteras, por la segmentación de su cobertura, por su comunicación horizontal, por su capacidad de traducción automática de los contenidos y por la dificultad de controlarse. Esta metamorfosis está facilitando el desarrollo de múltiples dinámicas de aprendizaje y de trabajo en equipo sobre la Red, de creación de mecanismos de intercomunicación entre personas y entre grupos colectivos en tiempo real y de todo tipo de contenidos simbólicos.

 

La interacción, el intercambio entre las personas, entre el docente y el estudiante en el aula, entre los propios alumnos, entre autores y lectores, es lo que determina la posibilidad de la existencia de procesos de enseñanza-aprendizaje. Sin interacción, sin preguntas, sin repreguntas, sin posibilidad de confrontar los esquemas de saberes preexistentes con los nuevos aprendizajes, sin la posibilidad de insertar los conocimientos recibidos en contextos más amplios, no existen efectivos procesos de aprendizaje, sino que éstos se vuelven limitados, acotados a los propios stocks de capital cultural de las personas y al tiempo que se pierden en un sin fin de interrogaciones no terminan aportando saberes, ni permiten comprender y contextualizar las realidades que uno esta recibiendo. Las ideas entran y salen y no producen efectos en las personas. Son las interacciones, esas comunicaciones de doble sentido, las que permiten construir las conexiones neurocelulares sobre las cuales se basan los procesos de aprendizaje. Es lo que separa el concepto de información del concepto de comunicación, la diferencia entre educación y cultura. Las primeras univocas, en tanto que las segundas son biunívocas.

 

El eje de la información y de la cultura es la ausencia de interacción. Unos crean y otros consumen, gozan esas expresiones y reciben esos datos ordenados. Las industrias culturales masificaron las manifestaciones culturales, pero mantuvieron esa dinámica de funcionamiento basada en una transferencia de contenidos desde unos hacia otros. Esta situación separó los caminos y limitó que las industrias culturales se pudieron integrar a los procesos educativos a nivel del propio proceso de aprendizaje en el aula. Fue una incorporación marginal, producida a nivel de saberes básicos, articuladas como apoyos supeditados a un tutor, dada la incapacidad de generar esos procesos de interacción, y por ende sustituir el emisor presencial. Sin lugar a dudas, las conexiones entre educación y cultura son mucho más amplias: por ejemplo, todos los datos de las evaluaciones de aprendizajes remiten a que dichas diferencias, seteris paribus, remiten a la incidencia del stock de capital cultural de las personas previamente a esas enseñanzas. Sin embargo, lo que nos referimos es a la incapacidad de ingresar fuertemente en el aula y no como mero sector de apoyo del proceso educativo. La educación a distancia, en sus primeras generaciones ha tenido siempre este talón de Aquiles.

 

El cambio fundamental ha venido paulatinamente con Internet, en tanto viabiliza la posibilidad de una enorme ampliación de la interacción a través de la posibilidad de compartir e intercambiar contenidos subiendo textos, imágenes y sonidos a la red, a través de los software que han creado los blog, youtube, slideshare, y otras modalidades de páginas personales o institucionales abiertas, así como de otras modalidades de interacción comunicativa a través de software en red. Como dijimos, las industrias culturales tradicionales, finalmente eran un software integrado a un hardware y que además grababan contenidos sobre un soporte analógico. Una camara fotográfica finalmente era una máquina que realizaba un procedimiento para grabar sobre un negativo. Este último es ahora un software. Ahora, en equipo se mantiene en algunos casos, en otros es la red, los procedimientos son simples o complejos software que graban en un lenguaje digital. El trabajo colaborativo y la transformación de las industrias culturales, gracias también a estas nuevas tecnologías P-2-P no solo potencia la red de Internet como ámbito informativo sino crecientemente como espacio educativo. El desarrollo de la tecnología IP de voz a través de Internet por ejemplo es uno de los tantos desarrollos en esa dirección y que inmediatamente promueve decenas de sistemas informáticos y avances empresariales, que se conforman como industrias culturales digitales y por ende como “creaciones destructivas” según la definición de Shumpeter, en tanto sienta las bases de la desaparición de las costosas redes de comunicación de antaño y de las propias empresas basadas en la comunicación alámbrica. En este sentido, hay que ver en este maremagnum de herramientas de comunicación, de modalidades de compartir información, de espacios colaborativos, la gestación incipiente de una dinámica de interacción que acerca el mundo virtual al mundo presencial al permitir y facilitar una efectiva comunicación entre personas distantes en el tiempo y en el lugar, como también en el desarrollo de un escenario que implica la transformación de las dinámicas preexistentes al interior tanto de la cultura como de la educación.

 

Del correo electrónico inicial, al chateo y de este a la comunicación oral en base IP, y en el medio los intercambios de archivos de texto, sonido o imágenes, para pasar a dinámicas de ambientes de trabajo o de recreación compartidos, para seguir avanzando hacia los miles de mecanismos que se están creando cada vez más sofisticados de comunicación, de intercambio, de interacción, que marcan la transformación de Internet y su estructuración como industria cultural-educativa, en el marco de la digitalización de los equipamientos y de todas las producciones con contenidos simbólicos. La convergencia digital es en este sentido, también la conjunción de educación y cultura en un ámbito digital.

 

4. El nacimiento de la industria educativa |

En este proceso de aluvionales cambios gracias a las redes digitales se está produciendo el encuentro entre las industrias culturales y la educación, y como derivación de este proceso, una verdadera revolución en la educación a partir de la gestación de un nuevo paradigma educativo expresado en la educación virtual. La educación virtual tiene en este sentido, una absoluta dependencia con la nueva industria cultural, la cual facilita una nueva dinámica educativa con la transformación del proceso pedagógico y de todos sus actores.

 

Una diferencia entre ambas modalidades educativas está dada en que no existe en la educación presencial ninguna posibilidad de acceder al conocimiento sin la presencia del educador. En esta modalidad la tecnología de comunicación se reducen exclusivamente a las que posee el cuerpo humano, que es el instrumento de transmisión, de almacenamiento y de procesamiento de la información. Es lo que se ha dado en llamar la educación artesanal, la cual sólo ha podido evolucionar gracias a la existencia de instrumentos de apoyo tecnológico en cada momento como la tiza y el pizarrón, el aula y el libro, la radio y el televisor. Así, la diferenciación de la educación, y de sus niveles de calidad por la participación de varios componentes, se desarrolló en función de las diversas herramientas de apoyo que utiliza el docente en su labor de enseñanza-aprendizaje. Bajo este enfoque, la industria cultural se ha articulado como un sector de apoyo a la educación, en tanto posibilitó envasar el conocimiento en un bien físico separado del cuerpo humano y, de tal forma, permitió su transmisión espaciada en el tiempo o en el lugar. Los bienes culturales, por ejemplo el libro, cumplen al menos dos de las funciones de la educación, como son el ser envase de información e instrumento de comunicación de dicha información. Sin embargo, estas herramientas de apoyo educativo, además de ser planas y lineales, carecen de uno de los mecanismos fundamentales de la educación como es la interacción. La educación, para ser tal y no una mera comunicación, requiere la retroalimentación y la interactividad, la capacidad de generar preguntas y producir respuestas ajustadas, la medición del nivel de comprensión y la precisión, por ende, de la comunicación, la profundización sectorial de la información y su graduación al nivel de comprensión de cada persona. Si bien la industria editorial ha desarrollado modalidades específicas con los libros de textos con crecientes contenidos didácticos, sin embargo, ellos siempre requieren, en los niveles básicos y medios, del docente o tutor.

 

Esta característica de la educación, su interactividad, no la logran alcanzar las industrias culturales tradicionales. Ha sido por ello que los medios de comunicación, bien sea la prensa, los libros y sobre todo la radio y la televisión, no han transformado sustancialmente la dinámica educativa, sino que han interactuado como simples medios de apoyo de la educación, y en general, fuera del aula. Dentro de la clase reinaba el maestro. El carácter unívoco de los medios de comunicación, tanto físicos como hertzianos, determina que sean meramente instrumentos de información, ya que al carecer de la respuesta inmediata -y por ende de la interactividad- no han logrado conformarse como estructuras que puedan suplantar el rol del profesor. Aunque lo medios han ido mejorando sustancialmente su calidad, y al mismo tiempo han ido incorporando procedimientos y modalidades cada vez más eficaces en términos pedagógicos, ha sido esa ausencia a la vez de interactividad y segmentación, lo que ha restringido la posibilidad de su uso educativo. Tal vez es sólo en el doctorado en tanto está basado en la investigación como centro del proceso de aprendizaje y donde el profesor pasa a la categoría de tutor, de asistente en el proceso de búsqueda, procesamiento, análisis y conceptualización de la educación, donde la industria cultural, en este caso la mercancía libro, puede alcanzar a asumir una centralidad superior en el proceso educativo.

 

En general, en el modelo presencial - artesanal, la calidad de la educación en el aula está asociada, por una parte, a la cercanía del profesor al alumno, y por la otra, a las bibliotecas universitarias y el acceso a las industrias culturales de apoyo. Ese esquema educativo conformó las llamadas “fábricas educativas”, ámbitos en los cuales se apoyaba la educación con los mecanismos de transmisión seriada y organizada del conocimiento, en el marco además de la estructura escolar y de la racionalización dada por el currículo. Con el tiempo, estas “fabricas educativas”, basadas en una educación artesanal - presencial, se han ido diferenciando fuertemente del resto de los sectores productores de bienes y de servicios que por su tecnología se han ido automatizando. Utilizando el modelo de William J. Bowen y William G. Baumal, se pueden asumir las similitudes de la educación con el caso de los espectáculos en vivo que fue el objeto de su estudio.(ii) Ellos llegaron a la conclusión de la existencia de una situación crítica como resultado de “la fatalidad de los costos de los espectáculos en vivo”. El modelo por ellos formulado concluyó estableciendo que los costos del espectáculo en vivo tienen una tendencia inherente a aumentar más rápidamente y de manera más persistente y acumulativa que la tasa de inflación o el costo de vida. Ello por cuanto el espectáculo en vivo -en nuestro caso la educación- es un sector que definen como “arcaico” en tanto es trabajo-intensivo, y donde la mano de obra, altamente calificada, no puede acrecentar su productividad, a diferencia del sector moderno, que está vinculado a la producción mecanizada en series, y que por ende sí se beneficia de las innovaciones técnicas. En el sector “arcaico”, sus productos, frutos casi exclusivos del trabajo humano, no pueden ser reemplazados ni por tecnología ni por capital-dinero, como acontece en la industria. Así, el modelo lleva a reafirmar el nivel creciente de los costos de la educación bajo el paradigma de producción presencial - artesanal.

 

En el siglo XX, la enorme expansión de la productividad del trabajo por el desarrollo de la industrialización y la producción en serie determinó una radical separación entre los niveles de productividad de la educación presencial - artesanal, del resto de los sectores productivos. Asociado a ello, las remuneraciones salariales, en tanto están determinadas por la productividad y el stock de capital, se comenzaron a diferenciar crecientemente, y la educación tuvo una marcada tendencia al incremento de sus costos.(iii) El paradigma educativo tradicional se ha basado en una estructura tecnológica por la cual la calidad de la educación es directamente proporcional a su costo, e inversamente proporcional a su matrícula.

 

Por su parte, la educación presencial – artesanal, además de ser una función de los costos variables (docentes) y fijos (infraestructura) y de la cantidad de alumnos, incluirá la incidencia de los bienes y servicios culturales, en un esquema que incluye el impacto del uso de las industrias culturales a través del stock de capital cultural en los hogares. En este caso, la calidad ya no estará solo asociada a los costos sino a la incidencia en el consumo de bienes y servicios culturales en los hogares.

 

En el marco de la introducción de las industrias culturales en la dinámica educativa, la estructura de producción de la educación cambió hacia un nuevo escenario en el cual la calidad tiene una determinación en la propia inserción e incidencia pedagógicas de las industrias culturales en el proceso educativo. Bajo este paradigma, el mecanismo para aumentar la calidad es aumentar los costos agregando nuevas aulas y nuevos profesores, incrementar la intensidad en el uso de bienes y servicios culturales, o reducir la cantidad de alumnos. Inversamente, el mecanismo para bajar la calidad es masificar la cobertura, reducir el financiamiento o minimizar el peso de los contenidos culturales transmitidos a través de las industrias culturales.

 

En ambos modelos presencial solo o presencial-artesanal (introduce la incidencia de las industrias culturales), tiene una alta incidencia el stock de capital cultural de los estudiantes que en general está asociado al quintil de ingresos en el cual esta localizado su grupo familiar, así como al acceso al consumo de bienes y servicios culturales en dicho hogar. Por eso es que los estudios muestren que la calidad de los aprendizajes tiene una alta correlación con el stock de capital cultural de los hogares. A diferencia el escenario de las industrias culturales digitales, en tanto tienen interacción y segmentación, pueden sustituir parte de los costos fijos de infraestructura o de los costos variables de docentes. El cambio fundamental está dado por la capacidad de comenzar a plantear la sustitución en la intensidad del uso del factor trabajo docente o del factor industrias culturales digitales.

 

El triángulo de costos, calidad y cantidad de alumnos cubiertos como paradigma de la educación tradicional y también su ciclo vicioso ha sido analizado por Daniel. (iv) La incorporación de bienes y servicios culturales constituyó el mecanismo para escapar de ese círculo vicioso al propender a su incorporación en la dinámica educativa. La ausencia de interactividad de los tradicionales bienes culturales y su incapacidad de segmentar la producción restringió fuertemente la intensidad de su uso educativo. A ello cabe agregar los altos costos de los equipamientos de emisión, los propios costos de producción y la limitación de las señales al ser el espacio hertziano finito, todo lo cual restringió la inserción de estas industrias culturales en el proceso educativo.

 

La expansión de la educación en el siglo XX se realizó gracias al desarrollo de las industrias culturales, pero exclusivamente de la industria editorial. Sin la apoyatura del libro como complemento del proceso de aprendizaje hubiera sido imposible el aumento de la cobertura de la educación sin afectar la calidad o incrementar los costos en dimensiones que la hubieran tornado elitista. Sin los libros nunca supiéramos lo que sabemos. La educación en el siglo XX se benefició de la masificación de una industria -la editorial- generada en siglos anteriores pero que pudo expandirse gracias a las nuevas tecnologías de producción en serie. Además, la industria editorial fue la primera que se empezó a segmentar en una marcada tendencia al incremento en la cantidad de títulos y a una reducción permanente de la cantidad de ejemplares por título editado, proceso que a su vez estuvo acompañado por tecnologías que permiten una producción a escalas cada vez menores y, por ende, a una segmentación cada vez mayor.

 

A diferencia, las industrias culturales hertzianas, tanto por su carácter masivo, por su dependencia de la publicidad, por su ausencia de interacción, y por sus costos de producción, no se constituyeron como un sector de apoyo de la educación. Algunos casos muy aislados fueron la demostración de esta incapacidad que en general estuvo reducida al uso de la radio educativa en tanto tiene mayor segmentación y menores costos de emisión. El hecho de que los medios de comunicación se hayan financiado no en forma directa a través de un servicio de abono, sino a través de la publicidad, determinó también que estos medios de comunicación no se orientaran hacia el mundo educativo, ya que las audiencias eran simplemente públicos cautivos para la venta de publicidad, que acompañaba a los otros productos típicamente culturales para lograr una mejor eficacia del objetivo publicitario de un contrato comercial.

 

Solo recientemente con la digitalización y la construcción de Internet, se está produciendo el acercamiento de “la industria cultural” con “la fábrica educativa”, y al tiempo sentando las bases de la cuarta generación de la educación a distancia y facilitando la creciente masificación y globalización de la educación superior.

 

5. El nuevo paradigma educativo |  Las nuevas tecnologías de digitalización y compresión digital, y la incorporación de las industrias culturales en la dinámica pedagógica, están permitiendo la gestación de un nuevo paradigma educativo que se caracteriza por el uso intensivo de tecnologías digitales no presenciales, de una educación en red, de un creciente uso de equipamientos y software. En este nueva evolución de la educación, puede incluso producirse una transformación del rol de las universidades para transformarse de poseedoras en intermediarias en el conocimiento y la búsqueda de información. Internet implica un cambio en los modelos de transmisión de conocimiento e información, en la existencia de sistemas descentralizados de educación horizontal, en la capacidad de poder incorporar a las tradicionales industrias de contenidos, promoviendo una tendencia tanto a la segmentación como a la masificación y por ende a facilitar una caída de los elevados costos unitarios de la educación actual.

 

Con las industrias culturales digitales ha nacido la posibilidad de encapsular el conocimiento en soportes o plataformas distintas a los propios profesores. Desde hace años las personas han dejado de ser el único y el dominante mecanismo de archivo de la información y de su transmisión. Con la digitalización se separa definitivamente el envase del instrumento de comunicación, con lo cual se puede alcanzar una mayor cobertura de la educación y por ende una democracia educativa. Se produce o se archiva en un sistema binario la información y luego ésta se distribuye a través de cualquier plataforma como servicio o como bien, aunque crecientemente será, en esta sociedad de sociedad del acceso, a través de las redes globales.

 

Tal separación entre el conocimiento y el envase, y entre éste y su comunicación, ya aconteció en el sector escrito desde el papiro y fue creciendo desde Gutemberg, para superarse con el offset, se ha desarrollado con los discos, con las películas, y pasa hoy por Internet que contiene el nuevo lenguaje digital para almacenar todo elemento con contenido simbólico. Es esta tecnología la que está permitiendo la conformación del paradigma educativo virtual, que permite anular la presencialidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje, cambiar el rol del profesor al del tutor gracias al uso de las diversas industrias culturales, y que al basarse en un sistema de acceso en red, va a permitir una masificación en los accesos, con mayor calidad y menores costos unitarios por estudiante. La transformación de las industrias culturales sentó en este sentido las bases, no ya sólo de la sociedad de la información, sino de la transformación de la “fábrica educativa” hacia la educación descentralizada de la sociedad de acceso y del conocimiento.(v)

 

Bajo el paradigma educativo presencial - artesanal, el profesor incorporó una nueva actividad: la de creador de los libros y otras herramientas educativas. Con la masificación educativa, la utilización de herramientas se hizo cada vez mayor, acompañado esto por un proceso de diversidad de profesiones, que contribuyó decididamente a la expansión de las industrias culturales. Sin embargo, tales bienes culturales industriales no podían superar a los maestros, sino que actuaban como centros de apoyo a la “fábrica educativa” que continuaba siendo el centro de la actividad educativa. Sin embargo, con los bienes culturales digitales se inicia el camino de la interacción educativa, y se abre la posibilidad de que las industrias culturales se estructuren como industrias educativas y como uno de los elementos fundamentales de la educación del siglo XXI. En su momento la expansión de la cobertura a escala global tuvo un apoyo en las industrias culturales, pero éstas tuvieron límites para lograr una educación universal. Hoy esta se puede concebir con el desarrollo del nuevo paradigma educativo de los bienes culturales interactivos a través de la red.

 

La transición de una educación presencial - artesanal a una educación virtual, mediante el pasaje del aula a la red, incorpora un conjunto de cambios radicales en la educación, uno de los cuales será su carácter global y no nacional. La tecnología presencial determinaba que la educación fuera también una “fábrica nacional”. Así, antes de la digitalización no existían tecnologías supranacionales de enseñanza. Las propias ondas hertzianas tenían un funcionamiento acotado a las fronteras nacionales por la vía de los acuerdos internacionales en los cuales se distribuían las frecuencias pero estableciendo restricciones de potencias y alturas de torres.

 

Un escenario distinto y nuevo permiten las nuevas tecnologías digitales, al viabilizar que la educación sea uno de los nuevos sectores dinámicos en la globalización, dado que la digitalización abre el camino de la interactividad y a su transformación en un servicio sin fronteras gracias a las nuevas industrias culturales. Aún estamos en la fase de transición entre dos etapas, dos ondas largas, dos olas, una sociedad industrial y una sociedad del conocimiento. Es una etapa en que los nuevos desafíos se presentan como oportunidades y no como amenazas, pero más temprano que tarde desembarcarán en las playas de todos los países nuevas oleada de instituciones educativas que contribuirán a una mayor diferenciación de las instituciones educativas y complejizarán fuertemente los mercados educativos y los procesos de certificación.

 

En este escenario, Internet se está transformando en la gran aula de clase, en la caja donde anidan todos los ámbitos de aprendizajes en la sociedad del conocimiento y de la educación permanente. Su segmentación casi al infinito, la posibilidad de la pluralidad de ofertas de saberes, su cobertura global, sus modalidades de financiamiento por acceso, por publicidad o por su uso, la diversidad de interacciones posibles en la red, la amplitud de sus formatos, su asociación a los futuros desarrollos tecnológicos, su capacidad de permitir el desarrollo de modelos de simulación, la posibilidad de infinitos tejidos de redes sociales de intercambio y colaboración, están conduciendo a una revolución en los hábitos sociales y en las prácticas educativas. Ella subsume a los tradicionales medios de comunicación, carentes de interactividad y con baja segmentación, que al digitalizarse se articulan ahora como partes de contextos y modalidades comunicacionales más amplias que les dotan de signos interactivos y por ende educativos. Así las tradicionales industrias culturales hertzianas finalmente se incorporan a la educación, no sólo por la convergencia digital y el abandono de los formatos analógicos, sino fundamentalmente porque se integran en lógicas interactivas y dinámicas de enseñanza-aprendizaje.

 

La digitalización de las industrias culturales e Internet lograron una fácil accesibilidad y una fuerte segmentación. Ahora la Web 2.0 está permitiendo una mayor masificación de los contenidos, una mayor convergencia, una personalización de los contenidos y un uso educativo y de trabajo colaborativo en los procesos de aprendizaje. Es parte del complejo proceso de incorporación de las industrias culturales en las instituciones educativas. La virtualización es, en este sentido, la incorporación de las diversas industrias culturales digitales en las instituciones educativas, y su creciente uso como mecanismos de creación de aprendizajes.

 

La primera gran transformación de la educación se produjo con la aparición del libro que comenzó a encerrar en un envase no humano el conocimiento. El desarrollo de nuevas plataformas de saber se expande con Internet a través de las memorias de los miles de nodos y de la propia convergencia digital que permite la confluencia de una multiplicidad de industrias culturales en el proceso educativo. Tal dinámica se articula a la comprensión de la eficacia de las imágenes y los sonidos en los aprendizajes, al significado de los aprendizajes no lineales a través de la navegación en los hipertextos, que definitivamente han borrado aquella educación donde lo dominante era la lengua, la tiza, el pizarrón y el libro lineal, la cual lamentablemente está quedando en la educación de baja calidad de una parte importante del mundo periférico.

 

Claudio Rama, (Uruguay – 1954). Ha realizado estudios que le han conducido a 5 títulos universitarios (Licenciado en Economía; Postgraduado en Derecho de autor; Especialista en Administración de Empresas; Magíster en Gerencia de la Educación y Doctor en Ciencias de la Educación).  Ha sido Director del Instituto Nacional del Libro; Director del Sistema Nacional de Televisión; y Vice Presidente del Servicio Oficial de Difusión, Radiotelevisión y Espectáculos (SODRE) del Uruguay. Ha sido por largos años investigador y profesor universitario en Venezuela (CENDES de la Universidad Central de Venezuela), en Uruguay (Universidad de la República y Universidad de la Empresa) y en Argentina (Universidad de Palermo), donde ha ejercido además varios cargos de representación estudiantil, profesoral y de dirección universitaria. Ha sido conferencista en más de 90 universidades e instituciones académicas en más de 25 países. Ha sido consultor para la OIM, el BID, el PNUD, la UNESCO y el CERLALC. Ha publicado decenas de ensayos y 9 libros, por uno de los cuales ha recibido el Premio Nacional de Ensayo del Uruguay en 1999. Entre el 2001 y junio del 2006 fue Director del Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC) con sede en Venezuela. Actualmente reside en Argentina y trabaja en la Universidad Nacional Tres de Febrero.


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